Explorando la semana 31 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
62 días
Un consejo especial para esta etapa
Esta semana tu bebé mide más de 40.5 centímetros (unas 16 pulgadas). Dentro de poco va a dar otro "estirón".
Pesa cerca de 1.5 kilos (algo más de 3 libras) o el equivalente a un coco.
La grasa que ha estado acumulando en los últimos meses hace que sus bracitos y piernas se vean ya llenos y torneados.
Ahora probablemente se está moviendo mucho y quizás te despierte por la noche con sus acrobacias. Todo este movimiento indica que está muy activo y saludable.
También puede girar su cabecita de un lado a otro. Claro que todavía no sabe que eso quiere decir "no", ¡pero ya verás qué pronto lo aprende cuando nazca!
En esta etapa quizás ya se ha dado vuelta y se ha puesto cabeza abajo en tu útero, en la posición ideal para el parto.
Algunos bebés lo hacen un poco más tarde, y otros se quedan sentados con la cabeza hacia arriba muchas semanas más, pero no te preocupes, todavía tiene mucho tiempo para voltearse.
Aunque te parezca mentira, ¡aun le queda mucho por crecer!
Lo que está pasando con tu cuerpo
¿Has notado que los músculos de tu útero se contraen de vez en cuando? Algunas mujeres sienten en la segunda mitad del embarazo estas contracciones, que se producen al azar y se llaman contracciones de Braxton Hicks.
Duran entre 30 y 60 segundos y son irregulares. En este momento del embarazo deben ser poco frecuentes e indoloras.
Hasta las 37 semanas, tu bebé se considera prematuro, y si estás sintiendo contracciones muy frecuentes, incluso si no te duelen, pueden ser una señal de parto prematuro.
Llama rápidamente a tu doctor si tienes un aumento o un cambio del flujo vaginal (especialmente si es acuoso, mucoso, de color rosa, o con rastros de sangre).
También debes llamarlo si sientes dolor abdominal o cólicos menstruales, más de cuatro contracciones en una hora y un incremento de la presión en el área pélvica o dolor en la parte baja de la espalda, especialmente si no lo has tenido antes.
Explorando la semana 24 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
85 días
Un consejo especial para esta etapa
Se desarrollan los alvéolos pulmonares.
¡Tu bebé no para de crecer! Desde la semana pasada ha aumentado alrededor de 113 gramos (un cuarto de libra).
Mide ya casi 30.5 centímetros (1 pie de largo) o el equivalente a una mazorca de maíz y está engordando de manera proporcionada.
En estas semanas en las que ya tiene todo formado, tu bebé está "perfeccionando" sus órganos como por ejemplo, el cerebro o los pulmones.
Además, cada día puede escuchar más cosas. Quizás te des cuenta de que se asusta si escucha un ruido muy fuerte porque hace un movimiento brusco, aunque probablemente se está acostumbrando a los ruidos de todos los días, como el sonido de la aspiradora o el de algún perro ladrando.
Después de que un bebé nace, los padres se suelen sorprender de lo poco que le afectan estos ruidos, pero si lo piensas... ¡ha pasado meses escuchándolos!
Lo que está pasando con tu cuerpo
Pico de glucosa: se suele realizar el Test de O'Sullivan.
a parte superior del útero está ahora unos 2.5 centímetros (1 pulgada) por encima del ombligo, y tiene el tamaño de un balón de fútbol.
Como la piel de tu pecho y de tu abdomen se está estirando, es normal que sientas cierta comezón (picor).
Si notas que tu piel está seca, usar una crema hidratante te ayudará. Si tu comezón es excesiva, consulta con tu doctor, ya que podría indicar un problema.
También puedes sentir irritación y sequedad en los ojos. Se trata de un síntoma bastante común durante el embarazo. Para aliviarlo puedes usar un colirio de lágrimas artificiales.
En esta etapa de tu gestación podrías sentir igualmente que los zapatos te aprietan.
Esto no se debe solomente a la hinchazón normal que están experimentando tus manos y pies, sino a que las hormonas del embarazo relajan los ligamentos del cuerpo, haciendo que los huesos de los pies se separen.
La diabetes gestacional se da porque las hormonas del embarazo están impidiendo que tu insulina funcione de forma normal.
La insulina es una sustancia que segrega el páncreas y que hace que lo que tú comes pueda entrar dentro de tus células y alimentarlas. Es como una llave para permitir que las células se alimenten de glucosa, que es en lo que se convierten los alimentos después de la digestión.
Si la glucosa (que también se llama azúcar) no puede entrar dentro de las células, se queda en la sangre, atraviesa la placenta y llega a tu bebé.
Tener tanto azúcar en la sangre es algo así como si estuvieras alimentando a tu bebé todos los días con dulces y golosinas.
Esto hace que tu hijito engorde más de lo normal, lo cual aumenta las posibilidades de que el parto vaginal sea más difícil o bien sea necesaria una cesárea.
Además, el bebé tiene que segregar más insulina para poder procesar todo ese azúcar que está recibiendo.
Al nacer, tiene los niveles de insulina muy altos, pero ya no le está llegando ese suministro de azúcar por medio de tu placenta y, por eso, su azúcar en la sangre puede bajar mucho y quizás necesite atención médica.
Generalmente la diabetes del embarazo se controla a través de la dieta y, después del parto, los niveles de azúcar en la sangre regresan a la normalidad en la mayoría de las mujeres.
Las mujeres que han tenido diabetes del embarazo tienen más posibilidades de desarrollar diabetes en el futuro.
Por eso, si te diagnostican diabetes gestacional, es importante que te controles todos los años para saber si tu nivel de azúcar está bien.
Continuar con la alimentación sana que has aprendido durante el embarazo te resultará muy beneficioso porque puede evitar que desarrolles la diabetes más adelante.