Estado: Creciendo

Juan Diego

Explorando la semana 28 de nuestro camino

Cuenta Regresiva

2 días

Semana 28 70%
Tamaño del Bebé
Semana 28

BERENJENA

37.60 cm 1000.00 g

Tip de la Semana

Un consejo especial para esta etapa

Esta semana tu bebito mide un poco más de 37.5 centímetros (unas 14.8 pulgadas) desde la parte de arriba de la cabecita hasta los talones.

Pesa alrededor de 1 kilo (un poco más de 2 libras) y tiene más o menos el tamaño de una berenjena.

Está desarrollando billones de neuronas en su cerebro y continúa acumulando grasa a medida que se acerca la hora de salir al mundo.

Quizás notes que se mueve mucho cuando te duchas o te bañas. Está respondiendo a la luz y el ruido. Si te gusta la idea de interactuar con tu bebé mientras está en tu vientre, puedes cantarle y leerle.

Pero si te sientes incómoda comunicándote con él de esta manera, no te preocupes, porque de todas formas tu bebé puede escuchar tu voz cuando hablas con otras personas.

Lo más emocionante de esta semana es que ya puede parpadear y sus ojos, ¡hasta tienen pestañas! Todavía no los abre para ver, es más bien un reflejo, pero no falta mucho para que te esté mirando a ti con esos preciosos ojitos.

Cambios de mamá

Lo que está pasando con tu cuerpo

En esta época, estarás visitando a tu doctor cada dos semanas para que te pueda vigilar con más atención.

Más adelante, en la semana 36, probablemente te vea cada semana. Dependiendo de tus circunstancias, tu doctor te podría recomendar repetir los análisis de sangre para determinar si tienes VIH o sífilis, así como los cultivos para descartar la clamidia y la gonorrea.

Esto es para estar seguros de cuál es tu estado de salud antes del parto, ya que identificar y tratar estas infecciones es muy importante para la salud de tu bebé.

Si en los análisis de sangre que te hicieron en la primera visita se determinó que tienes el factor Rh negativo, te pondrán una inyección de inmunoglobulina Rh para evitar que desarrolles anticuerpos que podrían atacar la sangre del bebé. (Si éste es Rh positivo, te darán otra inyección de inmunoglobulina Rh después del parto.)

¿Sientes como una desazón en las piernas por la noche? El hormigueo en las piernas y un deseo muy fuerte de moverlas tiene un nombre: se llama síndrome de las piernas inquietas .

Nadie sabe qué es lo que lo causa, pero es común entre las mujeres embarazadas y puede hacer que te sea difícil relajarte cuando estás sentada o intentando conciliar el sueño.

La vena cava es la vena que devuelve la sangre de la parte inferior de tu cuerpo hasta tu corazón.

Esta vena está a lo largo de la parte derecha de tu columna vertebral y puede comprimirse si duermes sobre la espalda, debido a que tu útero tiene ahora mucho peso.

La compresión de la vena cava puede causarte mareos, náuseas y una disminución del flujo de sangre que le llega a la placenta y al bebé. Por eso dormir sobre tu lado izquierdo ayuda a asegurar la circulación adecuada.

Si no te sientes cómoda recostada sobre el lado izquierdo o tu cuerpo cambia de postura sin que te des cuenta por la noche, no te inquietes: las mujeres que están comprimiendo la vena cava cambian inconscientemente de posición.

Estado: Creciendo

Jeronimo

Explorando la semana 36 de nuestro camino

Cuenta Regresiva

25 días

Semana 36 90%
Tamaño del Bebé
Semana 36

COL ROMANA

47.40 cm 2600.00 g

Tip de la Semana

Un consejo especial para esta etapa

¡Tu bebé sigue subiendo de peso! Cada día aumenta casi 30 gramos (una onza más). Ahora pesa alrededor de 2.7 kilos (casi 6 libras). Mide un poco menos de 47.5 centímetros (19 pulgadas), más o menos el tamaño de una lechuga romana.

Poco a poco comienza a perder el vellito que cubría su cuerpo las semanas anteriores, así como la sustancia cremosa (vernix caseosa) que ha recubierto su piel durante todo el tiempo que ha estado flotando en el líquido amniótico.

Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga la vernix caseosa y el vello que pierde, además de otras secreciones.

Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera evacuación.

Por eso, ¡no te asustes cuando le cambies los primeros pañales y los encuentres todos negros!

Lo más probable es que esté ya situado en posición para nacer, con la cabecita hacia abajo.

Si para la semana siguiente no está en posición, quizá tu doctor sugiera una "versión cefálica exterior", que en lenguaje médico significa que el doctor tratará de girar a tu bebé para que esté en la posición ideal para el nacimiento, empujándolo con una mano desde la parte exterior de tu vientre.

Cambios de mamá

Lo que está pasando con tu cuerpo

Ahora que el bebé continúa creciendo y presionando tus órganos internos, podrías sentir que ya no tienes tanta hambre como tenías hace unas semanas.

En este periodo te resultará más fácil digerir comidas pequeñas y frecuentes. Si el bebé empieza a encajarse en la pelvis, puede que tengas menos acidez y menos sensación de ahogo.

Este descenso del bebé en la pelvis se llama encajamiento y lo más común es que ocurra antes del parto, si éste es tu primer bebé.

El encajamiento puede incrementar la presión en la parte baja del vientre y hacer que caminar te resulte incómodo.

Algunas mujeres dicen que sienten como si llevaran una bola de boliche o bolos entre las piernas, o como si el bebé se fuera a salir (no te preocupes, ¡no se va a caer!).

¿Estás despistada? Olvidarte de las cosas es normal durante el último trimestre. Puedes sentirte abrumada o simplemente distraída por los grandes cambios que está a punto de experimentar tu vida, además de cansada, si no puedes dormir bien por las noches.

También es posible que sientas que las contracciones de Braxton Hicks son ahora un poco más frecuentes.

Este es un buen momento para preguntarle a tu médico cuándo y a dónde lo tienes que llamar cuando creas que tu parto ha empezado.

Por regla general, debes llamarlo si tienes contracciones regulares cada cinco minutos, durante una hora.

Si tienes señales de parto esta semana, llámalo de inmediato, porque el bebé se considera prematuro hasta la semana 37.

También debes llamarlo enseguida si rompes aguas (rompes la fuente o bolsa), si piensas que te está goteando un poco de líquido amniótico, si notas que el bebé ya no está tan activo o si tienes hemorragia vaginal, fiebre, dolores de cabeza muy fuertes, dolor abdominal o cambios en la visión.