Explorando la semana 26 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
2 días
Un consejo especial para esta etapa
Tu bebé está un poco más gordito y esta semana pesa poco menos de 1 kilo (menos de 2 libras).
Ya mide 35.5 centímetros (14 pulgadas), desde la cabecita hasta los talones. Es tan largo como una cebollita de cambray (cebolleta).
La red de nervios en las orejas de tu bebé se ha desarrollado más y es más sensible que antes.
Ahora quizás ya puede oírte a ti y a tu pareja cuando charlan y responde de una forma más consistente a los sonidos que le llegan de afuera.
Asimismo, ahora respira de vez en cuando un poquito de líquido amniótico, para practicar las primeras bocanadas de aire que tomará cuando nazca.
El peso de tu bebé se triplicará desde ahora hasta que nazca, ya que en las próximas semanas irá acumulando grasa muy rápidamente.
Tu bebé necesita la grasa para poder ajustarse a la temperatura más fría que hay fuera de ese lugar tan calentito donde se encuentra ahora.
Además, esa grasa será una fuente de energía y calorías en sus primeros días de vida. Es común que los recién nacidos, especialmente los que son amamantados, pierdan peso la primera semana después de nacer)
Lo que está pasando con tu cuerpo
En estas semanas es posible que tu presión sanguínea suba un poco, hasta llegar al nivel que tenías antes de quedar embarazada. (Entre las semanas 22 y 24 la presión suele estar en su punto más bajo.)
Aunque la preeclampsia a menudo aparece en el último trimestre, éste es un buen momento para conocer los síntomas de esta enfermedad, que puede ser tan peligrosa para el bebé como para ti.
Afortunadamente la preeclampsia no es muy común y sólo se da en un 3 a 7 por ciento de todos los embarazos.
Los síntomas de esta afección son una súbita hinchazón en las manos y la cara, un repentino aumento de peso (debido a la retención de agua), visión borrosa, ver puntos frente a los ojos, dolores de cabeza repentinos o persistentes o dolor en la parte superior del cuerpo.
Tu doctor sabrá si tienes preeclampsia porque en las visitas prenatales comprobará tu presión y si hay proteína en tu orina, pero, de todas formas, llámalo de inmediato si sientes cualquiera de los síntomas anteriores.
La identificación temprana de la preeclampsia es esencial para tu salud y la de tu bebé.
¿Tienes estreñimiento? Ésta es una de las molestias más comunes del embarazo. La mitad de las mujeres embarazadas lo padece.
La razón por la que estás estreñida es que el sistema digestivo trabaja ahora más lentamente y el peso del útero presiona en el recto.
Es posible que las tabletas de hierro también estén contribuyendo a este problema. Lee algunos consejos para combatir el estreñimiento
Explorando la semana 36 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
25 días
Un consejo especial para esta etapa
¡Tu bebé sigue subiendo de peso! Cada día aumenta casi 30 gramos (una onza más). Ahora pesa alrededor de 2.7 kilos (casi 6 libras). Mide un poco menos de 47.5 centímetros (19 pulgadas), más o menos el tamaño de una lechuga romana.
Poco a poco comienza a perder el vellito que cubría su cuerpo las semanas anteriores, así como la sustancia cremosa (vernix caseosa) que ha recubierto su piel durante todo el tiempo que ha estado flotando en el líquido amniótico.
Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga la vernix caseosa y el vello que pierde, además de otras secreciones.
Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera evacuación.
Por eso, ¡no te asustes cuando le cambies los primeros pañales y los encuentres todos negros!
Lo más probable es que esté ya situado en posición para nacer, con la cabecita hacia abajo.
Si para la semana siguiente no está en posición, quizá tu doctor sugiera una "versión cefálica exterior", que en lenguaje médico significa que el doctor tratará de girar a tu bebé para que esté en la posición ideal para el nacimiento, empujándolo con una mano desde la parte exterior de tu vientre.
Lo que está pasando con tu cuerpo
Ahora que el bebé continúa creciendo y presionando tus órganos internos, podrías sentir que ya no tienes tanta hambre como tenías hace unas semanas.
En este periodo te resultará más fácil digerir comidas pequeñas y frecuentes. Si el bebé empieza a encajarse en la pelvis, puede que tengas menos acidez y menos sensación de ahogo.
Este descenso del bebé en la pelvis se llama encajamiento y lo más común es que ocurra antes del parto, si éste es tu primer bebé.
El encajamiento puede incrementar la presión en la parte baja del vientre y hacer que caminar te resulte incómodo.
Algunas mujeres dicen que sienten como si llevaran una bola de boliche o bolos entre las piernas, o como si el bebé se fuera a salir (no te preocupes, ¡no se va a caer!).
¿Estás despistada? Olvidarte de las cosas es normal durante el último trimestre. Puedes sentirte abrumada o simplemente distraída por los grandes cambios que está a punto de experimentar tu vida, además de cansada, si no puedes dormir bien por las noches.
También es posible que sientas que las contracciones de Braxton Hicks son ahora un poco más frecuentes.
Este es un buen momento para preguntarle a tu médico cuándo y a dónde lo tienes que llamar cuando creas que tu parto ha empezado.
Por regla general, debes llamarlo si tienes contracciones regulares cada cinco minutos, durante una hora.
Si tienes señales de parto esta semana, llámalo de inmediato, porque el bebé se considera prematuro hasta la semana 37.
También debes llamarlo enseguida si rompes aguas (rompes la fuente o bolsa), si piensas que te está goteando un poco de líquido amniótico, si notas que el bebé ya no está tan activo o si tienes hemorragia vaginal, fiebre, dolores de cabeza muy fuertes, dolor abdominal o cambios en la visión.