Explorando la semana 24 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
2 días
Un consejo especial para esta etapa
Se desarrollan los alvéolos pulmonares.
¡Tu bebé no para de crecer! Desde la semana pasada ha aumentado alrededor de 113 gramos (un cuarto de libra).
Mide ya casi 30.5 centímetros (1 pie de largo) o el equivalente a una mazorca de maíz y está engordando de manera proporcionada.
En estas semanas en las que ya tiene todo formado, tu bebé está "perfeccionando" sus órganos como por ejemplo, el cerebro o los pulmones.
Además, cada día puede escuchar más cosas. Quizás te des cuenta de que se asusta si escucha un ruido muy fuerte porque hace un movimiento brusco, aunque probablemente se está acostumbrando a los ruidos de todos los días, como el sonido de la aspiradora o el de algún perro ladrando.
Después de que un bebé nace, los padres se suelen sorprender de lo poco que le afectan estos ruidos, pero si lo piensas... ¡ha pasado meses escuchándolos!
Lo que está pasando con tu cuerpo
Pico de glucosa: se suele realizar el Test de O'Sullivan.
a parte superior del útero está ahora unos 2.5 centímetros (1 pulgada) por encima del ombligo, y tiene el tamaño de un balón de fútbol.
Como la piel de tu pecho y de tu abdomen se está estirando, es normal que sientas cierta comezón (picor).
Si notas que tu piel está seca, usar una crema hidratante te ayudará. Si tu comezón es excesiva, consulta con tu doctor, ya que podría indicar un problema.
También puedes sentir irritación y sequedad en los ojos. Se trata de un síntoma bastante común durante el embarazo. Para aliviarlo puedes usar un colirio de lágrimas artificiales.
En esta etapa de tu gestación podrías sentir igualmente que los zapatos te aprietan.
Esto no se debe solomente a la hinchazón normal que están experimentando tus manos y pies, sino a que las hormonas del embarazo relajan los ligamentos del cuerpo, haciendo que los huesos de los pies se separen.
La diabetes gestacional se da porque las hormonas del embarazo están impidiendo que tu insulina funcione de forma normal.
La insulina es una sustancia que segrega el páncreas y que hace que lo que tú comes pueda entrar dentro de tus células y alimentarlas. Es como una llave para permitir que las células se alimenten de glucosa, que es en lo que se convierten los alimentos después de la digestión.
Si la glucosa (que también se llama azúcar) no puede entrar dentro de las células, se queda en la sangre, atraviesa la placenta y llega a tu bebé.
Tener tanto azúcar en la sangre es algo así como si estuvieras alimentando a tu bebé todos los días con dulces y golosinas.
Esto hace que tu hijito engorde más de lo normal, lo cual aumenta las posibilidades de que el parto vaginal sea más difícil o bien sea necesaria una cesárea.
Además, el bebé tiene que segregar más insulina para poder procesar todo ese azúcar que está recibiendo.
Al nacer, tiene los niveles de insulina muy altos, pero ya no le está llegando ese suministro de azúcar por medio de tu placenta y, por eso, su azúcar en la sangre puede bajar mucho y quizás necesite atención médica.
Generalmente la diabetes del embarazo se controla a través de la dieta y, después del parto, los niveles de azúcar en la sangre regresan a la normalidad en la mayoría de las mujeres.
Las mujeres que han tenido diabetes del embarazo tienen más posibilidades de desarrollar diabetes en el futuro.
Por eso, si te diagnostican diabetes gestacional, es importante que te controles todos los años para saber si tu nivel de azúcar está bien.
Continuar con la alimentación sana que has aprendido durante el embarazo te resultará muy beneficioso porque puede evitar que desarrolles la diabetes más adelante.
Explorando la semana 36 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
25 días
Un consejo especial para esta etapa
¡Tu bebé sigue subiendo de peso! Cada día aumenta casi 30 gramos (una onza más). Ahora pesa alrededor de 2.7 kilos (casi 6 libras). Mide un poco menos de 47.5 centímetros (19 pulgadas), más o menos el tamaño de una lechuga romana.
Poco a poco comienza a perder el vellito que cubría su cuerpo las semanas anteriores, así como la sustancia cremosa (vernix caseosa) que ha recubierto su piel durante todo el tiempo que ha estado flotando en el líquido amniótico.
Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga la vernix caseosa y el vello que pierde, además de otras secreciones.
Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera evacuación.
Por eso, ¡no te asustes cuando le cambies los primeros pañales y los encuentres todos negros!
Lo más probable es que esté ya situado en posición para nacer, con la cabecita hacia abajo.
Si para la semana siguiente no está en posición, quizá tu doctor sugiera una "versión cefálica exterior", que en lenguaje médico significa que el doctor tratará de girar a tu bebé para que esté en la posición ideal para el nacimiento, empujándolo con una mano desde la parte exterior de tu vientre.
Lo que está pasando con tu cuerpo
Ahora que el bebé continúa creciendo y presionando tus órganos internos, podrías sentir que ya no tienes tanta hambre como tenías hace unas semanas.
En este periodo te resultará más fácil digerir comidas pequeñas y frecuentes. Si el bebé empieza a encajarse en la pelvis, puede que tengas menos acidez y menos sensación de ahogo.
Este descenso del bebé en la pelvis se llama encajamiento y lo más común es que ocurra antes del parto, si éste es tu primer bebé.
El encajamiento puede incrementar la presión en la parte baja del vientre y hacer que caminar te resulte incómodo.
Algunas mujeres dicen que sienten como si llevaran una bola de boliche o bolos entre las piernas, o como si el bebé se fuera a salir (no te preocupes, ¡no se va a caer!).
¿Estás despistada? Olvidarte de las cosas es normal durante el último trimestre. Puedes sentirte abrumada o simplemente distraída por los grandes cambios que está a punto de experimentar tu vida, además de cansada, si no puedes dormir bien por las noches.
También es posible que sientas que las contracciones de Braxton Hicks son ahora un poco más frecuentes.
Este es un buen momento para preguntarle a tu médico cuándo y a dónde lo tienes que llamar cuando creas que tu parto ha empezado.
Por regla general, debes llamarlo si tienes contracciones regulares cada cinco minutos, durante una hora.
Si tienes señales de parto esta semana, llámalo de inmediato, porque el bebé se considera prematuro hasta la semana 37.
También debes llamarlo enseguida si rompes aguas (rompes la fuente o bolsa), si piensas que te está goteando un poco de líquido amniótico, si notas que el bebé ya no está tan activo o si tienes hemorragia vaginal, fiebre, dolores de cabeza muy fuertes, dolor abdominal o cambios en la visión.