Explorando la semana 18 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
1 días
Un consejo especial para esta etapa
El bebé puede escuchar los latidos de tu corazón y el hipo.
Ahora se mueve mucho, está casi constantemente flexionando los brazos y las piernitas, y es posible que ya notes todos esos movimientos a menudo.
Desde su cabecita hasta su colita, tu bebé esta semana tiene el tamaño de un pimiento (chile). Esto equivale más o menos a 14 centímetros (unas 5.5 pulgadas).
Su pecho se mueve hacia arriba y hacia abajo, imitando los movimientos de la respiración. Sus vasos sanguíneos son visibles a través de su delgada piel, y sus orejas ya están en la posición final, aunque aún sobresalen en exceso de su cabeza.
Pronto podrás ver qué está haciendo durante un ultrasonido o ecografía. El doctor comprobará su crecimiento y su edad gestacional y tú quizás lo veas patear, flexionar sus extremidades, voltearse e incluso chuparse el dedo.
Trata de ir con tu pareja, porque es una experiencia muy emocionante. Si vas a tener una niña, su útero y sus trompas de falopio ya están formados.
Si vas a tener un niño ya se verán sus genitales, ¡siempre que no los esté escondiendo durante el ultrasonido!
Lo que está pasando con tu cuerpo
Puedes sentir pataditas más claras.
Explorando la semana 36 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
24 días
Un consejo especial para esta etapa
¡Tu bebé sigue subiendo de peso! Cada día aumenta casi 30 gramos (una onza más). Ahora pesa alrededor de 2.7 kilos (casi 6 libras). Mide un poco menos de 47.5 centímetros (19 pulgadas), más o menos el tamaño de una lechuga romana.
Poco a poco comienza a perder el vellito que cubría su cuerpo las semanas anteriores, así como la sustancia cremosa (vernix caseosa) que ha recubierto su piel durante todo el tiempo que ha estado flotando en el líquido amniótico.
Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga la vernix caseosa y el vello que pierde, además de otras secreciones.
Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera evacuación.
Por eso, ¡no te asustes cuando le cambies los primeros pañales y los encuentres todos negros!
Lo más probable es que esté ya situado en posición para nacer, con la cabecita hacia abajo.
Si para la semana siguiente no está en posición, quizá tu doctor sugiera una "versión cefálica exterior", que en lenguaje médico significa que el doctor tratará de girar a tu bebé para que esté en la posición ideal para el nacimiento, empujándolo con una mano desde la parte exterior de tu vientre.
Lo que está pasando con tu cuerpo
Ahora que el bebé continúa creciendo y presionando tus órganos internos, podrías sentir que ya no tienes tanta hambre como tenías hace unas semanas.
En este periodo te resultará más fácil digerir comidas pequeñas y frecuentes. Si el bebé empieza a encajarse en la pelvis, puede que tengas menos acidez y menos sensación de ahogo.
Este descenso del bebé en la pelvis se llama encajamiento y lo más común es que ocurra antes del parto, si éste es tu primer bebé.
El encajamiento puede incrementar la presión en la parte baja del vientre y hacer que caminar te resulte incómodo.
Algunas mujeres dicen que sienten como si llevaran una bola de boliche o bolos entre las piernas, o como si el bebé se fuera a salir (no te preocupes, ¡no se va a caer!).
¿Estás despistada? Olvidarte de las cosas es normal durante el último trimestre. Puedes sentirte abrumada o simplemente distraída por los grandes cambios que está a punto de experimentar tu vida, además de cansada, si no puedes dormir bien por las noches.
También es posible que sientas que las contracciones de Braxton Hicks son ahora un poco más frecuentes.
Este es un buen momento para preguntarle a tu médico cuándo y a dónde lo tienes que llamar cuando creas que tu parto ha empezado.
Por regla general, debes llamarlo si tienes contracciones regulares cada cinco minutos, durante una hora.
Si tienes señales de parto esta semana, llámalo de inmediato, porque el bebé se considera prematuro hasta la semana 37.
También debes llamarlo enseguida si rompes aguas (rompes la fuente o bolsa), si piensas que te está goteando un poco de líquido amniótico, si notas que el bebé ya no está tan activo o si tienes hemorragia vaginal, fiebre, dolores de cabeza muy fuertes, dolor abdominal o cambios en la visión.