Explorando la semana 11 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
1 días
Un consejo especial para esta etapa
El bebé comienza a estirarse y dar patadas, aunque no lo sientas.
Tu bebé está flotando en el líquido amniótico que se encuentra en tu útero y que lo protege de golpes.
Esta semana tu hijo está casi completamente formado y tiene el tamaño de un higo. Mide casi 4 centímetros (1.5 pulgadas) desde la cabeza hasta la rabadilla y pesa 7 gramos (un cuarto de onza).
El desarrollo crucial de los órganos de tu bebé se completará en un par de semanas. En los siguientes seis meses se irá haciendo más grande y fuerte, hasta llegar al punto en que podrá sobrevivir fuera de tu útero.
Su piel es tan finita, que es casi transparente y por eso se pueden ver todas sus venas. Se le están formando los dientes en las encías.
Algunos de sus huesos están empezando a endurecerse y los dedos de sus manos y de sus pies no sólo están ya todos formados, sino que dentro de muy poquito podrá abrirlos y cerrarlos.
Ahora, además de dar pataditas, se estira. ¡Está tan a gusto como pez en el agua! A medida que vaya creciendo se irá moviendo más, pero todavía no sentirás estos movimientos acuáticos porque aún es muy chiquito.
Algo que te puede parecer curioso es que, también dentro de poco, empezará a tener hipo.
Lo que está pasando con tu cuerpo
Uñas y cabello crecen más rápido de lo habitual.
Explorando la semana 36 de nuestro camino
Cuenta Regresiva
24 días
Un consejo especial para esta etapa
¡Tu bebé sigue subiendo de peso! Cada día aumenta casi 30 gramos (una onza más). Ahora pesa alrededor de 2.7 kilos (casi 6 libras). Mide un poco menos de 47.5 centímetros (19 pulgadas), más o menos el tamaño de una lechuga romana.
Poco a poco comienza a perder el vellito que cubría su cuerpo las semanas anteriores, así como la sustancia cremosa (vernix caseosa) que ha recubierto su piel durante todo el tiempo que ha estado flotando en el líquido amniótico.
Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga la vernix caseosa y el vello que pierde, además de otras secreciones.
Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera evacuación.
Por eso, ¡no te asustes cuando le cambies los primeros pañales y los encuentres todos negros!
Lo más probable es que esté ya situado en posición para nacer, con la cabecita hacia abajo.
Si para la semana siguiente no está en posición, quizá tu doctor sugiera una "versión cefálica exterior", que en lenguaje médico significa que el doctor tratará de girar a tu bebé para que esté en la posición ideal para el nacimiento, empujándolo con una mano desde la parte exterior de tu vientre.
Lo que está pasando con tu cuerpo
Ahora que el bebé continúa creciendo y presionando tus órganos internos, podrías sentir que ya no tienes tanta hambre como tenías hace unas semanas.
En este periodo te resultará más fácil digerir comidas pequeñas y frecuentes. Si el bebé empieza a encajarse en la pelvis, puede que tengas menos acidez y menos sensación de ahogo.
Este descenso del bebé en la pelvis se llama encajamiento y lo más común es que ocurra antes del parto, si éste es tu primer bebé.
El encajamiento puede incrementar la presión en la parte baja del vientre y hacer que caminar te resulte incómodo.
Algunas mujeres dicen que sienten como si llevaran una bola de boliche o bolos entre las piernas, o como si el bebé se fuera a salir (no te preocupes, ¡no se va a caer!).
¿Estás despistada? Olvidarte de las cosas es normal durante el último trimestre. Puedes sentirte abrumada o simplemente distraída por los grandes cambios que está a punto de experimentar tu vida, además de cansada, si no puedes dormir bien por las noches.
También es posible que sientas que las contracciones de Braxton Hicks son ahora un poco más frecuentes.
Este es un buen momento para preguntarle a tu médico cuándo y a dónde lo tienes que llamar cuando creas que tu parto ha empezado.
Por regla general, debes llamarlo si tienes contracciones regulares cada cinco minutos, durante una hora.
Si tienes señales de parto esta semana, llámalo de inmediato, porque el bebé se considera prematuro hasta la semana 37.
También debes llamarlo enseguida si rompes aguas (rompes la fuente o bolsa), si piensas que te está goteando un poco de líquido amniótico, si notas que el bebé ya no está tan activo o si tienes hemorragia vaginal, fiebre, dolores de cabeza muy fuertes, dolor abdominal o cambios en la visión.